"Be a philosopher; but, amidst all your philosophy, be still a man" (David Hume). Esto lo dice Hume en la sección primera de sus "Investigaciones sobre el entendimiento humano". Podemos traducirlo como: "Se filósofo; pero en medio de toda tu filosofia, se todavía humano". Todo un consejo de connotaciones ilustradas, que encierra al mismo tiempo el sentido último de la filosofía del propio autor. Podemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué aporta la filosofía (el razonamiento) a nuestra condición primaria de "seres humanos"? ¿Para qué nos sirve pensar? ¿Puede llegar a convertirse el pensamiento en una actividad inhumana, deshumanizadora? ¿Qué somos primero, seres que piensan ("cosas que piensan" como dice Descartes) o seres que viven? ¿Qué papel juega la racionalidad en nuestras vidas (personal, social, histórica)? ¿Es incompatible "ser humano" y "ser filósofo?
Hume vendría a plantear en esta afirmación que la razón es importante. Pero, no debemos olvidar, al mismo tiempo, que somos seres que viven, y en tanto que "humanos", estamos rodeados de intereses, sentimientos, experiencias que dificilmente podemos encasillarlas en el terreno de lo lógico, racional. En tanto que seres humanos somos radicalmente inseguros, y por eso nos interesa la seguridad. La necesidad de seguridad es algo humano, instintivo, natural. No podemos vivir en un estado permanente de duda. Dicho en pocas palabras, en nuestra vida cotidiana no podemos ser plenamente escépticos, es decir, no podemos ser plenamente filósofos.Pero también somos o debemos ser filósofos. ¿Te atreverías a explicar por qué?